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¿Qué pasa con los paneles solares en época de lluvias y La Niña? Lo que dicen 25 años de datos

• 26 min de lectura
Nicolas Vargas Por Nicolas Vargas
Paneles solares mojados por la lluvia sobre un tejado de teja de barro en una ciudad andina de Colombia, con nubes grises y un claro de sol sobre las montañas (imagen generada con IA)

Es la pregunta que más se repite cuando alguien está a punto de decidirse: «¿y en invierno qué?». En Colombia llueve dos veces al año en buena parte del país, y cada cierto tiempo llega La Niña y las lluvias se alargan. Es razonable preguntarse si un sistema solar sigue valiendo la pena cuando el cielo está gris semanas enteras.

Para responderlo sin opiniones, revisamos 25 años de datos de radiación solar (2001-2025) de ocho ciudades: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Bucaramanga y Pereira. Los cruzamos con el registro oficial de episodios de La Niña y El Niño de la NOAA, que desde febrero de 2026 se basa en el índice RONI. También te contamos qué cambia este año: en octubre de 2026 el país no está en La Niña sino en El Niño, y eso tiene sus propias consecuencias para tu factura y para la red.

Respuesta rápida: ¿funcionan los paneles solares cuando llueve?

Sí, pero producen menos. Los paneles generan con la luz que atraviesa las nubes, no solo con el sol directo. Según los datos de satélite que analizamos, el mes más flojo del año recibe entre un 4 % y un 14 % menos radiación que el promedio, según la ciudad, y la producción baja en una proporción parecida; con otra base de datos (PVGIS) la caída del mes más flojo llega al 18 %. La Niña resta en promedio entre un 1 % y un 2,4 % en los meses en que está activa, pero los peores meses coinciden con ella: en las ocho ciudades, el peor mes de 2001-2025 cayó en un episodio de La Niña y quedó entre un 13 % y un 29 % por debajo del promedio anual. En los meses de lluvia pagas algo más de energía a la red, y un buen cálculo de ahorro anual ya lo incluye. Lo que no hace un sistema solar común es darte luz cuando la red se cae: para eso necesitas baterías.

Por qué los paneles producen aunque esté nublado

Un panel solar convierte en electricidad la radiación que le llega. Una parte viene en línea recta desde el sol (radiación directa) y otra llega dispersada por las nubes y la atmósfera (radiación difusa). Cuando el cielo se cubre, la directa casi desaparece, pero la difusa sigue llegando. Por eso un sistema no se apaga con la primera nube: produce menos y se recupera en cuanto se abre un claro.

En los datos diarios de NASA POWER (2001-2025) se ve qué tan oscuro puede ser un día malo:

  • Los días muy malos son pocos. Los días con menos de la mitad de la radiación promedio fueron entre el 0,2 % (Pereira) y el 2,9 % (Cartagena) de todos los días del periodo.
  • Solo uno de cada veinte días bajó del 59-74 % de un día promedio, según la ciudad. Es el percentil 5: el 95 % de los días estuvo por encima de ese nivel.
  • El día más oscuro registrado bajó al 7-8 % del promedio en Santa Marta (14 de noviembre de 2020) y Cartagena (5 de noviembre de 2022). En las ciudades andinas, el peor día se quedó en un 27-33 % del promedio.
  • Las rachas son cortas. La racha más larga de días seguidos por debajo del 70 % del promedio fue de 4 días en la mayoría de las ciudades. En Santa Marta llegó a 5 días y en Cartagena, a 7 (noviembre de 2022).

Un matiz importante: estos datos promedian celdas de 1° de latitud por 1° de longitud (unos 110 km de lado), así que suavizan los extremos. La celda de Santa Marta, por ejemplo, es casi toda mar Caribe, y Bogotá queda en el borde de una celda que cubre sobre todo el valle del Magdalena. Debajo de un aguacero concreto, tu techo puede tener un día peor que el que muestra la serie. Lo que la serie sí refleja bien es el balance de semanas y meses, que es lo que mueve tu factura.

Cuánto baja la producción en los meses de lluvia, ciudad por ciudad

La mayor parte de la zona Andina tiene un régimen de lluvias bimodal: dos temporadas de lluvias (marzo-mayo y septiembre-noviembre) y dos periodos más secos, según el IDEAM. En el Caribe, según el mismo IDEAM, hay un primer máximo de lluvias a mediados de año, una ligera disminución en julio-agosto y el periodo de mayores lluvias en septiembre-octubre. El IDEAM sitúa la segunda temporada de más lluvias entre finales de septiembre y noviembre, con los mayores volúmenes en octubre y noviembre en las regiones Andina y Caribe.

Esto es lo que pasa con la radiación en cada ciudad:

Ciudad Mes más flojo según NASA POWER Mes más flojo según PVGIS-ERA5 Peor mes registrado desde 2001 (NASA POWER)
Bogotá Abril, −4 % Junio, −12 % Febrero de 2025, −13 %
Medellín Noviembre, −10 % Noviembre, −18 % Febrero de 2025, −21 %
Cali Diciembre, −5 % Noviembre, −9 % Diciembre de 2024, −14 %
Barranquilla Noviembre, −13 % Noviembre, −16 % Noviembre de 2010, −25 %
Cartagena Noviembre, −14 % Noviembre, −15 % Noviembre de 2010, −29 %
Santa Marta Noviembre, −14 % Noviembre, −13 % Noviembre de 2010, −28 %
Bucaramanga Noviembre, −11 % Junio, −10 % Noviembre de 2011, −19 %
Pereira Noviembre, −6 % Noviembre, −10 % Febrero de 2025, −16 %

Porcentajes frente al promedio diario del año. NASA POWER: radiación sobre superficie horizontal, promedio 2001-2025. PVGIS-ERA5: producción diaria estimada de paneles en horizontal, igual que NASA, promedio 2005-2023. El «peor mes registrado» compara la radiación de ese mes concreto con el promedio de todo el año.

Cómo leer la tabla:

  • Las dos bases de datos coinciden en noviembre como mes más flojo en cinco de las ocho ciudades, pero no en Bogotá, Bucaramanga y Cali: en Bogotá, NASA POWER marca abril (−4 %) y PVGIS, junio (−12 %); en Bucaramanga, NASA marca noviembre y PVGIS, junio, y en Cali, diciembre frente a noviembre. Tómalo como un rango, no como una cifra exacta.
  • La inclinación de tus paneles también cuenta. Las cifras de la tabla son para paneles en horizontal. Entre mayo y julio, en Colombia el sol del mediodía pasa por el norte del cenit, así que un panel inclinado hacia el sur produce algo menos esos meses y algo más de noviembre a enero. En PVGIS, inclinar los paneles 10° hacia el sur hace más honda la caída de junio en Bogotá (de −12 % a −18 %) y en Bucaramanga (de −10 % a −15 %), y suaviza la del mes más flojo en la Costa al 10-11 %. En Cali, Santa Marta y Pereira, el mes más flojo pasa incluso de noviembre a mayo o junio.
  • En el Caribe, noviembre es el mes más flojo en las tres ciudades según las dos fuentes, con paneles en horizontal. En Barranquilla, Cartagena y Santa Marta queda entre un 13 % y un 16 % por debajo del promedio. Aun así, según NASA POWER, son las tres ciudades con más radiación anual de las ocho.
  • Los peores meses coinciden con La Niña. Los ocho de la tabla caen en episodios de La Niña según el índice RONI, el que la NOAA usa oficialmente desde febrero de 2026. En el Caribe fue noviembre de 2010, en plena La Niña 2010-2011. En Bucaramanga, noviembre de 2011. En Cali, diciembre de 2024, y en Bogotá, Medellín y Pereira, febrero de 2025: los dos, dentro de La Niña 2024-2025. Con el índice ONI tradicional, ese último episodio no llegaba a contar como La Niña; con el RONI, sí.

Si quieres ver el potencial solar de tu municipio, lo tienes en nuestro atlas solar de Colombia. Si quieres un número para tu caso, la calculadora solar te da una estimación con tu consumo y tu ciudad.

Qué hace realmente La Niña con tus paneles (y qué hace El Niño)

La Niña es la fase fría del ciclo ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). En Colombia, según los estudios del IDEAM que recoge la UNGRD en su evaluación de La Niña 2021-2023, se asocia con más lluvia en amplios sectores de las regiones Andina, Caribe y Pacífica, sobre todo en las temporadas de lluvias. Más lluvia suele venir con más nubes, así que lo esperable es menos radiación. La pregunta es cuánta.

Clasificamos cada mes de 2001 a 2025 con la tabla oficial de episodios de la NOAA, que desde el 1 de febrero de 2026 usa el índice RONI (índice relativo del Niño oceánico). Un mes cuenta como La Niña o El Niño cuando forma parte de un episodio de al menos cinco trimestres móviles seguidos con el índice en −0,5 °C o menos, o en +0,5 °C o más. Resultaron 113 meses de La Niña, 60 de El Niño y 127 neutros. Luego comparamos la radiación de cada mes con el promedio de ese mismo mes en todos los años:

Ciudad Meses de La Niña (promedio) Meses de El Niño (promedio) Doce meses de La Niña 2010-2011 Doce meses de El Niño 2015-2016
Bogotá −1,2 % +1,2 % −3,1 % +1,4 %
Medellín −2,4 % +2,5 % −6,5 % +3,1 %
Cali −1,6 % +2,0 % −3,5 % +1,2 %
Barranquilla −1,6 % +1,8 % −6,7 % +2,1 %
Cartagena −1,3 % +1,8 % −6,3 % +2,2 %
Santa Marta −1,0 % +1,5 % −6,4 % +1,0 %
Bucaramanga −1,5 % +1,3 % −4,8 % +0,3 %
Pereira −2,2 % +2,6 % −5,0 % +3,4 %

Radiación horizontal de NASA POWER frente al promedio del mismo mes calendario, 2001-2025. Meses clasificados con la tabla de episodios del RONI de la NOAA. «Doce meses» va de julio a junio.

Las conclusiones son cuatro:

  1. La Niña resta, pero poco en promedio: entre un 1 % y un 2,4 % en los meses en que está activa. El ciclo normal de las estaciones pesa más: el mes más flojo del año ya resta entre un 4 % y un 14 % sin necesidad de La Niña.
  2. Los meses malos se concentran en La Niña, pero La Niña no garantiza un mes malo. De los 12 meses más flojos de cada ciudad (frente a lo normal para ese mes), entre 6 y 11 cayeron en La Niña, cuando La Niña ocupa algo más de un tercio de los meses. Aun así, solo entre el 17 % y el 30 % de los meses de La Niña quedaron más de un 5 % por debajo de lo normal (en los meses neutros, entre el 4 % y el 16 %), y entre un 34 % y un 48 % incluso quedaron por encima.
  3. Una La Niña fuerte sí se nota en el año. En los doce meses de La Niña 2010-2011, la radiación quedó entre un 3 % y un 7 % por debajo de lo normal. En el Caribe, el peor bloque de 30 días de toda la serie fue en noviembre de 2010, entre un 27 % y un 30 % por debajo del promedio anual. No todas las La Niña son iguales: en la de 2021-2022, el Caribe incluso quedó levemente por encima de lo normal.
  4. El Niño suma un poco de sol: entre un 1 % y un 3 % en sus meses, aunque no siempre: entre julio de 2023 y junio de 2024, con El Niño la mayor parte del periodo, la Costa quedó prácticamente igual que lo normal. Para la producción de tus paneles es una buena noticia. Para el sistema eléctrico, como verás abajo, es otra historia.

Octubre de 2026: no estamos en La Niña, sino en El Niño

El 8 de octubre de 2026, el IDEAM declaró oficialmente el fenómeno de El Niño en Colombia. Lo hizo tras cinco trimestres móviles seguidos en condición El Niño, con el índice ONI que usa el IDEAM pasando de 0,5 a 2,2 en cinco meses (el índice oficial de la NOAA, el RONI, marcó +1,7 en julio-septiembre). El IDEAM, retomando la previsión de la NOAA, da más de un 83 % de probabilidad de que se mantenga con intensidad fuerte a muy fuerte hasta enero-marzo de 2027, y prevé que pueda extenderse hasta finales del primer semestre.

Eso no significa que deje de llover. El IDEAM recuerda que octubre y noviembre son la segunda temporada de más lluvias y que seguirá habiendo aguaceros, tormentas y actividad eléctrica. Lo que prevé son acumulados inferiores a los habituales en gran parte del país. Si se cumple, para tus paneles sería una temporada de lluvias algo menos nublada de lo normal.

El problema está en la red, no en el techo. Colombia genera la mayor parte de su electricidad con agua (el 70 % en junio de 2026 y el 61,5 % en agosto, cuando las térmicas ya aportaban el 28,8 %, según XM), y El Niño reduce los caudales. Esto es lo que pasó en las últimas semanas:

  • El 28 y el 29 de septiembre de 2026, la energía que declararon disponible los generadores no alcanzó para cubrir la demanda prevista. XM, el operador del sistema, llegó a programar 98,5 MW de racionamiento de emergencia para la punta de la tarde del 28 y previó 330 MW para el 29. Con acciones operativas y una demanda real menor de la prevista, no hubo cortes. El 1 de octubre, el despacho se programó con una reserva disponible de solo 152 MW.
  • XM advierte, en sus boletines energéticos de octubre (el último, del 16 de octubre), que si la demanda crece como prevé la UPME en su escenario medio, los aportes de agua siguen por debajo de los del verano 2015-2016 y la generación térmica no supera los 85 GWh diarios en promedio hasta abril de 2027, entre otras condiciones, el sistema «no estaría en capacidad de atender de forma segura y confiable la demanda de energía en Colombia, durante el verano 2026-2027». El periodo crítico es el verano de diciembre a abril.
  • La CREG puso en marcha un programa de ahorro (Resolución CREG 101 120 de 2026) desde el 1 de septiembre, por seis meses prorrogables. Casi todos los usuarios regulados del Sistema Interconectado, hogares y negocios, tienen una meta individual, calculada con la mediana de su consumo de los doce meses anteriores al programa, que no cambia mientras dure. Quien supere el 110 % de su meta paga, solo por los kWh que pasen de ese límite, un recargo del 30 %, 50 % o 70 % sobre su tarifa (factores 1,30, 1,50 o 1,70, según el estrato o el tipo de usuario), con un tope fijado por la regulación. Quien baje del 90 % puede recibir un saldo a favor al cierre del periodo, que se reparte de lo recaudado por los recargos, así que su monto no está garantizado. Los autogeneradores a pequeña escala que aplican créditos de energía no están incluidos en el programa (artículo 4).

En resumen: con El Niño, tus paneles probablemente produzcan algo más de lo normal en los próximos meses, aunque en la Costa la diferencia puede ser nula y el calor resta algo de rendimiento a los paneles. La red, en cambio, va a estar más exigida. Si lo que te preocupa es quedarte sin luz, la sección sobre apagones te interesa más que la de la lluvia.

Qué pasa con tu factura en los meses nublados

Si tu sistema está conectado a la red como autogenerador a pequeña escala (AGPE), la Resolución CREG 174 de 2021 fija cómo se cuentan los kWh. En su artículo 25, en el texto que dejó la Resolución CREG 101 072 de 2025, dice que al cierre de cada periodo de facturación:

  • Los kWh que entregaste a la red, hasta igualar los que tomaste de ella en ese mismo periodo, se permutan uno a uno como créditos de energía. En sistemas de hasta 100 kW, por cada kWh permutado el comercializador te cobra solo el componente de comercialización.
  • Lo que entregues por encima de lo que tomaste ese periodo se liquida en dinero, no a la tarifa que pagas como usuario. El artículo 25 lo fija al MCm, el precio promedio de los contratos de energía con destino al mercado regulado (el índice MC que publica XM fue de 331,0 COP/kWh en agosto de 2026, frente a una bolsa de 946,6). Pero mientras la CREG no reglamente ese paso, un régimen transitorio (Resolución CREG 101 087 de 2025) lo paga al precio de bolsa de cada hora. Te lo explicamos en detalle en cómo vender los excedentes de energía solar.

La consecuencia práctica es que los kWh no se guardan de un mes para otro. El sol que te sobra en febrero no queda en una bolsa de kWh para noviembre: se convierte en dinero a un precio mayorista, que no es el de tu tarifa y cambia mes a mes. Por eso, en los meses de lluvia, lo normal es que tomes más energía de la red y que la factura suba algo. Esa subida debería estar incluida en el cálculo de ahorro anual que te presenta el instalador.

Un ejemplo con números redondos. Supón un sistema que produce en promedio 300 kWh al mes y una tarifa como la de Enel en Bogotá para estrato 4 en octubre de 2026: 990,5 COP/kWh, según su pliego oficial (en agosto era de 863,6).

Escenario Producción que se pierde ese mes Cuánto más pagas a la red, aproximadamente
Mes flojo, caída baja (−4 %) 12 kWh 12.000 COP
Mes flojo, caída alta (−18 %) 54 kWh 53.000 COP
Una caída como la del peor mes registrado en Cartagena (−29 %), con la tarifa de Bogotá 87 kWh 86.000 COP

Cálculo propio. Supone que cada kWh que el sistema deja de producir lo compras a la red a la tarifa completa. Si ese kWh se hubiera inyectado y compensado como crédito de energía, el costo es algo menor: la tarifa menos el componente de comercialización (81,3 COP/kWh en Enel en octubre de 2026). Tu tarifa depende de tu operador, tu estrato y el mes.

Si quieres revisar qué parte de tu recibo pagan los paneles y qué parte no, te sirve nuestra guía para leer la factura de energía.

Y si se va la luz: por qué tus paneles se apagan sin batería

Este es el malentendido más caro. Muchos sistemas residenciales son conectados a la red y sin baterías. Cuando la red se cae, el inversor deja de funcionar, aunque haya sol pleno. Esto no es una falla: es una protección de seguridad para que tu sistema no energice las líneas mientras las cuadrillas las reparan. A eso se le llama protección anti-isla.

  • El RETIE (Resolución 40284 de 2026, artículo 3.17.21, literal j) exige que todo inversor conectado a la red tenga protección de isla: debe dejar de energizar la red en un máximo de 2 segundos desde que se pierde la tensión. Para el producto, el artículo 2.3.23 remite, entre otras, a la norma IEC 62116, que es el procedimiento de ensayo de esa protección.
  • El Departamento de Energía de Estados Unidos lo resume así: los sistemas solares por lo general dependen de la red para producir y, por seguridad, se apagan si la red se cae. Para que los paneles den energía por su cuenta hacen falta un inversor configurado para ello y un sistema de almacenamiento.

Si en tu zona los cortes son frecuentes, o te preocupa el verano 2026-2027, la pregunta que debes hacerle al instalador no es «¿funciona con lluvia?» sino «¿qué pasa en mi casa cuando se va la luz?». Las respuestas posibles son tres:

  • Sistema conectado sin batería: ahorra en la factura, pero no te respalda en un corte.
  • Sistema híbrido con batería: en un corte se separa de la red y alimenta los circuitos que definas como esenciales (nevera, iluminación, internet, una bomba de agua) mientras dure la batería y haya sol para recargarla. Cuesta más, y la capacidad se diseña según esas cargas. Si el respaldo tiene que aguantar cortes en temporada de lluvias, pide que la batería y los paneles se dimensionen con días nublados, no con el día promedio: en nuestros datos hubo rachas de hasta una semana con menos del 70 % de la radiación habitual. Lo explicamos en nuestra guía de almacenamiento con baterías.
  • Planta eléctrica: es otra forma de respaldo, con sus costos de combustible y mantenimiento. Comparamos las dos opciones en paneles solares frente a generadores diésel.

Tormentas, rayos, granizo y humedad: lo que exige el RETIE

La temporada de lluvias trae también tormentas eléctricas, y con La Niña aumenta la probabilidad de que se presenten, según los estudios del IDEAM. El reglamento técnico tiene requisitos específicos para eso, y conviene que veas en la cotización que se cumplen:

  • Rayos. Las instalaciones fotovoltaicas en cubierta, tejado o campo abierto deben someterse a una evaluación del nivel de riesgo por descargas atmosféricas. Se hace según el Título 13 del Libro 3 del RETIE y la norma IEC TR 63227 (o la GTC-IEC-TR 63227), como dice el artículo 3.17.23, literal p. Pregunta si la evaluación está hecha y qué protecciones resultaron de ella.
  • Granizo. Los paneles de 100 W o más deben acreditar una prueba de impacto de granizo con una esfera de hielo de al menos 25 mm de diámetro (artículo 2.3.25 del RETIE).
  • Humedad. Deben pasar también un ensayo de calentamiento húmedo, que comprueba que el panel soporta la humedad durante tiempo prolongado. El RETIE lo llama «condición trópico húmedo».
  • Salinidad. Si el fabricante declara que el panel sirve para zonas de alta salinidad, la prueba de niebla salina se hace según la IEC 61701 o una norma equivalente. Es relevante en la Costa.
  • Agua en las conexiones. Los conectores entre paneles deben ser a prueba de agua, tipo MC4 o equivalente, y los empalmes deben ir en cajas de derivación (artículo 3.17.23, literales g y h).

Todo esto se acredita con los certificados de producto y la declaración de cumplimiento del instalador. Si quieres saber qué documentos te deben entregar, lo explicamos en RETIE y paneles solares: la certificación que tu instalador debe entregarte.

Cómo dimensionar tu sistema pensando en la temporada de lluvias

  1. Dimensiona con la producción anual, no con el mejor mes. El ahorro real se mide en el año. Pídele al instalador una estimación mes a mes y que te diga de qué base de datos sale (PVGIS, NASA POWER, el atlas del IDEAM u otra) y con qué inclinación y orientación se calculó. Si solo te da un número anual, pídele el detalle.
  2. No sobredimensiones para cubrir noviembre. Un sistema calculado para que el peor mes salga en cero produce de más el resto del año. Ese excedente se liquida a precio mayorista, no a tu tarifa, y ese precio sube y baja mucho de un mes a otro: en 2026, el precio promedio de bolsa pasó de 124 COP/kWh en febrero a 947 COP/kWh en agosto, según XM. No cuentes con él para justificar paneles de más.
  3. Revisa el peor caso, no solo el promedio. Con los datos de la tabla, puedes estimar cuánto sube tu factura en un mes malo. Si la cifra te incomoda, es mejor saberlo antes de firmar.
  4. Si necesitas respaldo, dilo desde el principio. Pasar de un sistema conectado a uno híbrido después de instalado puede obligar a cambiar el inversor o a añadir equipos. Es más sencillo decidirlo en el diseño.
  5. Exige monitoreo. Una aplicación con la producción diaria te permite comprobar si la caída de un mes lluvioso es normal o si hay una falla, como un string desconectado, una protección disparada o una sombra nueva.

Si todavía no sabes cuántos paneles necesitas, empieza por nuestra guía de cuántos paneles solares necesito en Colombia.

Preguntas frecuentes

¿Los paneles solares funcionan cuando llueve?

Sí. Producen con la luz difusa que atraviesa las nubes, aunque mucho menos que con sol directo. En el mes más flojo del año, la radiación (y con ella la producción) baja entre un 4 % y un 18 % frente al promedio, según la ciudad y la base de datos. En un día muy cerrado puede caer bastante más.

¿Cuánto afecta La Niña a la producción de un sistema solar?

En promedio, entre un 1 % y un 2,4 % menos de radiación en los meses de La Niña, según 25 años de datos de NASA POWER en ocho ciudades. Pero los peores meses coinciden con ella: en las ocho ciudades, el peor mes de 2001-2025 cayó en La Niña. En un episodio fuerte como el de 2010-2011, los doce meses quedaron entre un 3 % y un 7 % por debajo de lo normal.

¿Estamos en La Niña ahora?

No. El 8 de octubre de 2026, el IDEAM declaró oficialmente El Niño. Según la previsión de la NOAA que recoge el IDEAM, hay más de un 83 % de probabilidad de que se mantenga entre fuerte y muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027. Las lluvias de octubre y noviembre siguen, pero se esperan acumulados por debajo de lo normal en gran parte del país.

¿Mis paneles me dan luz si hay un apagón o un racionamiento?

Solo si el sistema tiene un inversor preparado para funcionar sin red y, en la práctica, baterías. Un sistema conectado a la red sin batería se apaga cuando la red se cae: es una protección de seguridad obligatoria.

¿Los kWh que sobran en verano me sirven para los meses de lluvia?

No como kWh. Según la Resolución CREG 174 de 2021, los créditos de energía se cruzan dentro de cada periodo de facturación. Lo que sobra ese mes se liquida en dinero a un precio del mercado mayorista, que no es tu tarifa.

¿Me aplica el programa de ahorro de energía de la CREG si tengo paneles solares?

Si eres autogenerador a pequeña escala y aplicas créditos de energía, no: el artículo 4 de la Resolución CREG 101 120 de 2026 te deja fuera del programa, como recuerda la Circular CREG 348 de 2026. Si tu sistema no entrega excedentes a la red (inyección cero) o todavía no te liquidan créditos de energía, sí estás en el programa. En ese caso, la energía solar que consumes directamente reduce lo que tomas de la red frente a tu meta.

Qué hacer ahora

Si la lluvia era lo que te frenaba, el siguiente paso es poner tus números: tu consumo, tu ciudad y si necesitas respaldo en un corte. Usa la calculadora solar para una primera estimación o pídenos un presupuesto al final de este artículo y te ponemos en contacto con instaladores aliados. Pídeles la producción estimada mes a mes. También puedes ver precios y radiación de tu ciudad en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Bucaramanga o Pereira.

Cómo hicimos los cálculos

  • Radiación mensual y diaria: NASA POWER (comunidad «Renewable Energy»), variable ALLSKY_SFC_SW_DWN (radiación global sobre superficie horizontal), 2001-2025, en las coordenadas de cada ciudad. Desde 2001, esta variable viene del producto satelital CERES SYN1deg (edición 4.2), con celdas de 1° (unos 110 km). Las celdas mezclan ciudad, montaña y, en la Costa, mar, así que sirven para comparar meses y años, no para fijar la producción exacta de un techo.
  • Segunda fuente: PVGIS 5.3 de la Comisión Europea con la base PVGIS-ERA5, un reanálisis meteorológico (un modelo, no datos de satélite) y la única que PVGIS 5.3 ofrece para Colombia; la versión 5.2 conserva la base satelital PVGIS-NSRDB (2005-2015). Calculamos un sistema de 1 kWp con paneles en horizontal y un 14 % de pérdidas, promedio 2005-2023, y lo repetimos con 10° de inclinación hacia el sur para ver el efecto de la orientación.
  • Episodios de La Niña y El Niño: tabla oficial de episodios del índice RONI de la NOAA (Climate Prediction Center), el índice oficial desde el 1 de febrero de 2026. Cada mes se clasifica con el trimestre centrado en él. Cuenta como episodio cuando hay al menos cinco trimestres móviles seguidos con el índice en −0,5 °C o menos, o en +0,5 °C o más. Con el índice ONI tradicional, los promedios de La Niña salen en general algo más negativos (hasta 0,7 puntos en la Costa), los de El Niño casi no cambian y el episodio de 2024-2025 no cuenta como La Niña.
  • Límites: es un análisis de radiación, no de producción medida en sistemas reales. La temperatura, la suciedad, las sombras y el inversor cambian el resultado de cada instalación, y las dos bases de datos discrepan en el mes más flojo de varias ciudades.

Fuentes

Datos consultados el 20 de octubre de 2026. El pronóstico de El Niño, las medidas de la CREG y el estado del sistema eléctrico cambian semana a semana: revisa los boletines del IDEAM y de XM antes de tomar decisiones. Este artículo es orientativo: la producción de tu sistema depende de su diseño y de tu techo, y la debe estimar un profesional.

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